Manual para escaparse del zoológico

Manual para escaparse del zoológico

Los recuerdos de la niñez tienen un sabor especial, una mezcla difícil de explicar. Una de las salidas más lindas que cualquier niño nacido en 1978 (como yo) tenía fue ir al zoológico.

En esos tiempos ver a los animales encerrados, aburridos, abrumados y mal cuidados era sano y divertido, pero eso no es de lo que quiero hablar.

Había gran cantidad de animales, pero los mejores eran los monos, los felinos, los hipopótamos, las jirafas y los mejores siempre eran los elefantes. Ellos podían hacer sonidos muy estridentes, movían siempre las orejas y tenían una forma muy particular de moverse.

Si te habías portado bien tus padres te compraban maní. La idea era tirárselo a los animales (aunque había un cartel de no hacerlo, mi papá me daba permiso). Y se me viene algo a la cabeza……. no se de donde sacaron que los elefantes comen maní, porque ni Tamy, ni Pocha ni Guillermina, los elefantes del zoo, comieron los maníes que le tiré.

No quiero olvidarme de los monos, siempre habían varios que estaban fuera de la jaula…. sueltos… siempre gritando y saltando.

Volvamos a los elefantes: Tamy es el elefante macho del zoo, su historia es muy especial: el circo de los Hermanos Gasca no lo quería tener por dos razones: No lo dejaban pasar a Chile (su próximo destino) y parece que este elefante tenía un carácter muy muy difícil. Te imaginarás que recibir a un elefante no es cosa simple. Hay que ver su documentación, su estado de salud, analizar dónde lo vas a alojar, que dieta lleva, etc etc. El tema es que la gente del zoológico no lo quería recibir por razones que ignoro, sin embargo la gente del circo lo abandonó en el año 1984 en la puerta del zoo una mañana y hubo que hacerle lugar a la fuerza.

Este macho que era un gran acróbata, pasado un tiempo, realizó un gran escape digno de documentar. Aunque no lo creas haciendo equilibrio con sus gigantes patas (podía pararse en dos patas inclusive) se escapó del zoológico y lo encontraron en el dique de Papagallos.

Acá podría terminar la historia, pero te imaginas ¿cómo hacer para que un elefante vuelva a su recinto si está a kilómetros de ella? Bueno, estos profesionales sí. Trajeron un camión y su pareja, la Pocha, y cuando esta empezó a caminar adelante, Tamy le tomó la cola con la trompa y se subió al camión.

Llevarlo a su recinto debe haber sido otra odisea.

De la unión de estos dos paquidermos nació en 1998 Guillermina, nombre que se eligió entre las opciones que dijeron los niños.

Como seguramente sabrás Pocha de 65 años y su hija Guillermina viajaron a Brasil a un santuario para elefantes.

Que difícil debe ser la vida para un animal salvaje que vive en cautiverio. Encerrado, sucio, solo. No soy bichero pero esto no me lo puedo sacar de la cabeza.

Cómo evoluciona el mundo, que rápido cambia todo, en menos de 20 años ir a un zoo pasó de ser lo más divertido a ser lo más cruel. De a poco me doy cuenta que me pongo viejo porque tengo cosas del pasado para contar que muchos jóvenes hoy desconocen y creen inexistentes.

Quiero aclarar que muchas de las cosas en este escrito no son exactas, si no son sacadas de historias que he ido leyendo y escuchando a lo largo de estos años.

Quiero dedicar este escrito a todas las personas que son amantes de los animales, en especial a Bárbarita que es amante de las mascotas, a los que saben disfrutar de la libertad, a mi gran amiga Clarita, una perra que estará por siempre en mi memoria y en especial a todos los padres que le regalaron la alegría de ver el zoo a sus hijos.

Por redacción

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